Constructo Subyacente al Término Discapacidad Intelectual: El Desarrollo como un Estado de Funcionamiento Multidimensional y su Relación con la Demanda de Contexto

 

Constructo Subyacente al Término Discapacidad Intelectual: El Desarrollo como un Estado de Funcionamiento Multidimensional y su Relación con la Demanda de Contexto

    La discapacidad intelectual y del desarrollo (DID) es un constructo complejo que ha evolucionado significativamente con el tiempo. Este concepto, según la American Association on Intellectual and Developmental Disabilities (AAIDD), abarca múltiples dimensiones del funcionamiento humano y su interacción con el contexto social y según él según el  Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-5), define que "la discapacidad intelectual y del desarrollo es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por déficits en el funcionamiento intelectual y en el comportamiento adaptativo en áreas conceptuales, sociales y prácticas", estos conceptos analizan tres componentes fundamentales del constructo de DID, el funcionamiento intelectual, las habilidades adaptativas y los límites en el funcionamiento, resaltando cómo estos interactúan con la demanda del entorno para maximizar el potencial de las personas con DID.

Funcionamiento Intelectual, Una Dimensión Clave:

    El funcionamiento intelectual se refiere a la capacidad cognitiva general de una persona, incluyendo habilidades como el razonamiento, la resolución de problemas y la comprensión abstracta. Tradicionalmente evaluado mediante pruebas de coeficiente intelectual (CI), este aspecto ha sido sujeto a críticas debido a su enfoque limitado y su incapacidad para capturar la diversidad cognitiva. Estudios como los de Piaget (1950) han ofrecido una base teórica para entender las diferencias en el desarrollo intelectual, destacando que las personas con DID suelen enfrentar un ritmo de aprendizaje más lento y dificultades en el procesamiento de información compleja.

    No obstante, el enfoque actual se aleja de una visión unidimensional y patologizante. Según Schalock et al. (2010), el funcionamiento intelectual debe evaluarse considerando la interacción entre las capacidades cognitivas individuales y los apoyos proporcionados por el entorno. Este paradigma inclusivo permite identificar fortalezas y promover estrategias que faciliten la participación activa en la sociedad.

El Funcionamiento Humano:

    Según el modelo CIF de la OMS (2001), es un término que abarca las estructuras y funciones corporales, las actividades personales y la participación en la vida diaria. Las limitaciones en el funcionamiento, conocidas como discapacidad, pueden surgir de problemas en estas áreas. En el caso de la discapacidad intelectual, las dimensiones de funciones corporales (funcionamiento intelectual limitado) y actividades (limitaciones en la conducta adaptativa) son clave para los criterios diagnósticos. No obstante, comprender el funcionamiento de una persona con discapacidad intelectual requiere considerar todas las dimensiones y factores contextuales que influyen en su vida.

Habilidades Adaptativas Más Allá del Cociente Intelectual:

    Las habilidades adaptativas representan un componente esencial para entender la DID. Estas se refieren a la capacidad de una persona para responder a las demandas del entorno en áreas conceptuales, sociales y prácticas. Por ejemplo, incluyen desde la alfabetización y el manejo del dinero hasta la comunicación interpersonal y el autocuidado. Verdugo (1995) define diez áreas principales de habilidades adaptativas:

  1. Comunicación: Destrezas para comprender y transmitir información mediante códigos simbólicos (habla, escritura, lenguaje de señas) o no simbólicos (gestos, movimientos corporales).
  2. Autocuidado: Capacidades relacionadas con la higiene personal, la apariencia física, la alimentación, el vestido y la protección frente a condiciones climáticas adversas.
  3. Habilidades domésticas: Competencias para mantener el hogar, como realizar tareas domésticas, gestionar compras y garantizar la seguridad en el entorno.
  4. Habilidades sociales e interpersonales: Aptitudes para iniciar, mantener y finalizar interacciones sociales, construir amistades, reconocer emociones y respetar normas sociales.
  5. Uso de recursos comunitarios: Habilidades necesarias para utilizar transportes, comercios, instituciones y espacios recreativos.
  6. Autodirección: Capacidad de tomar decisiones, ejecutar actividades, resolver problemas y desarrollar estrategias de autoprotección.
  7. Salud y seguridad: Competencias para mantener la salud, prevenir accidentes y actuar en situaciones de riesgo.
  8. Habilidades académicas funcionales: Aprendizajes prácticos como leer, escribir y utilizar conceptos básicos de matemáticas en la vida diaria.
  9. Ocio y tiempo libre: Desarrollo de intereses recreativos individuales o grupales y disfrute de actividades en la comunidad.
  10. Trabajo: Capacidades para desempeñarse en un empleo, incluyendo habilidades específicas del trabajo y comportamiento laboral adecuado.

La teoría sociocultural de Vygotsky (1978) enfatiza que el desarrollo de estas habilidades está profundamente influenciado por el entorno social. El apoyo recibido de otras personas, especialmente en contextos inclusivos, puede fortalecer significativamente las habilidades adaptativas y aumentar la independencia funcional de las personas con DID. Además, la demanda de contacto, definida como la necesidad de interacción social y apoyo emocional, juega un papel crucial en este proceso. Entornos que fomentan relaciones significativas y la participación activa promueven el desarrollo integral y la calidad de vida.

Límites en el Funcionamiento

    Los límites en el funcionamiento se refieren a las barreras que dificultan la plena participación de las personas con DID en diferentes ámbitos de la vida, como la educación, el empleo y las relaciones interpersonales. Estas barreras pueden ser cognitivas, adaptativas o contextuales, y están influenciadas por factores ambientales y culturales. El modelo ecológico de Bronfenbrenner (1979) subraya que el desarrollo humano es resultado de la interacción entre la persona y su entorno. En este sentido, las limitaciones pueden mitigarse mediante ajustes razonables y el establecimiento de apoyos adecuados.

   Por ejemplo, la inclusión educativa ha demostrado ser una estrategia eficaz para superar ciertos límites. Shogren et al. (2015) destacan que los entornos inclusivos no solo mejoran el rendimiento académico de los estudiantes con DID, sino que también fomentan la interacción social y reducen las barreras contextuales. Esto refuerza la importancia de la demanda de contacto como un factor que trasciende todas las dimensiones del funcionamiento multidimensional.

Relación entre Desarrollo y Demanda de Contexto:

    La demanda de contexto se refiere a las expectativas y exigencias del entorno en relación con las capacidades de una persona. En el caso de las personas con DID, esta demanda está directamente vinculada con el acceso a apoyos que potencien su desarrollo. Bowlby (1969), con su teoría del apego, resalta que las relaciones seguras y significativas son fundamentales para el bienestar emocional y social. En un contexto inclusivo y de apoyo, las personas con DID pueden superar límites funcionales y alcanzar un mayor nivel de autonomía.

    Por otra parte, los programas comunitarios y las políticas públicas que promueven la participación activa y el contacto interpersonal tienen un impacto positivo en el funcionamiento intelectual y adaptativo. Verdonschot et al. (2009) demuestran que estas iniciativas mejoran la calidad de vida y facilitan la integración social de las personas con DID.

    De este modo, la discapacidad intelectual y del desarrollo es un constructo que debe entenderse desde una perspectiva multidimensional e inclusiva. El funcionamiento intelectual, las habilidades adaptativas y los límites en el funcionamiento interactúan de manera dinámica con el entorno, destacando la importancia de la demanda de contacto y los apoyos sociales. Adoptar un enfoque contextual y centrado en el desarrollo permite no solo superar las limitaciones asociadas a la DID, sino también maximizar el potencial de cada persona, promoviendo su autonomía e inclusión en la sociedad.

AUTORES: 

Gabriel Balza

Eyla Andrade 

Tania González

TUTOR:

Blanca Timaure

 


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